El Cortilleo

Entrevista con Rubén Romero Pascual

La obra ‘Japón 5.7.5’ de Rubén Romero Pascual abrirá este año la XX edición del Certamen. En la imagen, Rubén interpretando “Altar de Muertos”, junto a la cantante Mara Row, en la pasada edición del festival. La obra ‘Japón 5.7.5’ de Rubén Romero Pascual abrirá este año la XX edición del Certamen. En la imagen, Rubén interpretando “Altar de Muertos”, junto a la cantante Mara Row, en la pasada edición del festival.

“Hombre, naturaleza y muerte son los conceptos fundamentales de esta pieza”

Rubén Romero Pascual, junto con su hermano David, es el encargado de abrir esta XX edición del Certamen de Cortos con una obra titulada ‘Japón 5.7.5’ que trata de captar la esencia de la compleja música japonesa y su multitud de instrumentos musicales. Cree que el resultado sorprenderá al público. Al fin y al cabo, es de lo que se trata.

 

Es el encargado, junto a su hermano, de inaugurar esta XX edición del Certamen de Cortos, ¿está satisfecho con el resultado? ¿le ha pesado la responsabilidad?
Tanto David como yo, tenemos mucho respeto al escenario y a quienes se suben al mismo con esa actitud. Pero no le tenemos miedo. Para salvar esta gran distancia sólo hay dos ingredientes: trabajo y sinceridad con lo que uno hace. Respecto al Certamen, sólo podemos estar agradecidos por la confianza depositada en nosotros en las últimas ediciones: “Un Perro Andaluz: Música para un discurso cinematográfico no lineal”; en el 2016, “Altar de Muertos”, junto a la cantante Mara Row; en 2017 y este año “Japón 5·7·5”.

¿Cuáles han sido los conceptos de partida para la elaboración de esta pieza?
En Japón 5·7·5 los conceptos presentes son tres: hombre, naturaleza y muerte. El hombre, su propia existencia y creencias; la naturaleza y sus formas, geometrías y comportamiento, en ocasiones devastadora; la muerte, muerte por honor que dignifica la vida de los que continúan en este mundo. 

Precisión, matemática, poesía y música. ¿Cómo casan estos términos?
Siempre fueron de la mano en torno a las artes. Con referencia a ellos, la proporción, uso y el peso que se les da en cada obra es lo único que ha ido cambiando a lo largo de la historia y en diferentes geografías. Son una constante en cualquier cultura y en cualquier época. Tendemos a pensar que artísticamente algo es novedoso, cuando en muchas ocasiones simplemente estamos repitiendo fundamentos creativos del pasado que han caído en el olvido o que simplemente desconocemos. Por eso hay que investigar y aprender.

Desde el punto de vista técnico, ¿ha sido complicada elaborar esta pieza con el piano y el clarinete?
El problema de base ha sido que la cultura musical de Japón es una de las más antiguas que perduran hoy en día. Es muy difícil saber, filtrar y crear algo nuevo partiendo de la inmensidad musical vinculada a Japón y de la gran cantidad de instrumentos que emplean. No tratamos de reproducir tímbricamente estos instrumentos, pero si de captar la esencia de la música que se interpretaba con ellos. Así que, por momentos, el clarinete y el clarinete bajo, se enfrentan al particular sonido del shakuhachi, instrumento construido con bambú de proporciones exactas y recursos muy expresivos. El piano se transforma en un koto o, durante la narración de la “Batalla de Dan-no-Ura", en una biwa que interacciona con la voz de un músico ciego. También hay un momento para recrear el sonido del sho, un órgano de boca que constituye uno de los primeros instrumentos polifónicos de la historia de la humanidad, que anunciará la llegada de la noche mientras, paradójicamente, amanece.

¿Se puede musicar un haikú?
Un haikú ya es música…, música breve, exacta y que tras ser dicha, revela lo infinito empleando recursos muy precisos, concretos. Lo interesante del haikú es, entre otros parámetros que lo definen, su estructura de tres versos, de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente. Ese es el ritmo de la música pensada para el último acto de “Japón 5·7·5”.

Japon 5·7·5

La cultura japonesa es bastante desconocida para nosotros, más allá de los estereotipos que todos tenemos en la mente. ¿Tiene algún referente?
Siempre me ha fascinado la interpretación de la esencia estética de otras culturas, la japonesa entre ellas, que los grandes creadores han plasmado en sus obras. El modo en que Claude Debussy emplea escalas y superposiciones sonoras evocando el lejano oriente, por no hablar de las secciones formales que articulan su pieza “La Mer”, basadas en los mismos principios matemáticos con los que Hokusai dibujó “La Gran Ola de Kanawa”; como Anton Webern sintetiza su música en torno a materiales sonoros y de duración y estructura similar al haikú; o las incursiones estéticas de Henry Cowell que traslada al piano sonoridades de Japón como si su música hubiese nacido a miles de kilómetros de su California natal, son una buena manera de apreciar la influencia de Japón en la tradición occidental.

Por otro lado, compositores japoneses como Toru Takemitsu, Joji Yuasao o Ryūichi Sakamoto han bebido de las fuentes de la música clásica occidental, empleando instrumentos como el piano o la propia orquesta sinfónica en sus creaciones. Algunas de ellas, han constituido la banda sonora de la mayoría del cine de Japón o con temática japonesa. Música que también tiene cabida en este proyecto.

Jo-ha-kyû, la importancia de los números impares, la belleza del desequilibrio… ¿cree que son conceptos fácilmente adaptables a la música, más allá de una estructura concreta? ¿y cree que serán comprensibles para el público?
La música es física y número; y se desarrolla en el tiempo, que es cuantificable y medible creando estructuras. Por ello, se podría afirmar que estos conceptos pasan a formar parte de la génesis musical. Jo-ha-kyû es un principio formal, más bien de carácter, que se aplica en el teatro noh y al que hemos intentado aproximarnos secuenciando los eventos sonoros en torno a una línea temporal de un modo muy concreto. El público,… no necesariamente necesita saber, pero sí sentir y estar dispuesto a ello, ser receptivo. Pero de lo que no cabe duda es de que, cuanto más se sabe sobre una materia y mayor es el conocimiento, la percepción y el disfrute cambian de una manera proporcional.

Últimamente le vemos en muchos proyectos sorianos, de diversa índole. ¿Algo se está moviendo en Soria a nivel cultural?
Se mueve, se mueve. Instituciones, asociaciones, organizaciones, festivales… pero detrás de todas estas acciones, hay personas con nombre y apellidos en generar oportunidades.

Silvia Garrote

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